Siento que un año más he conseguido zafarme.
No sé por qué digo "más", si es el primero.
Hoy es el día de los eventos y los protocolos,
del vestido y el pintalabios y el perfume flotando en el pasillo.
Y nadie sabe que estoy aquí.
Cuántas veces había deseado estar fuera de todo eso.
No tener ese día marcado en el calendario. No sentir esa obligación. Ser tan libre.
Y cuánto se marcan algunos días aunque no tengamos nada para recordarlos.
Y este año me he zafado.
De esos encuentros en los que te das cuenta que las cosas sí han cambiado.
Para los demás.
De ver frente a mis ojos cómo el mundo que recordaba ya no está.
De moverme con mi cuerpo antiguo por él. Pisando suelo cambiante.
Aquí mi suelo permanece firme. Lo he reforzado en los últimos días. Solo lo piso yo.
Para que mis pies de antes sigan pisando el suelo de antes.
Para no hundirme.
Para no sentir que ha cambiado nada. Para no olvidar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario