Llevaba días notando algo extraño. Bueno, en realidad no era tan extraño, había imaginado alguna vez que aquello podría pasar, pero como pasa con los sueños, o con los productos de la simple evasión, no le había dado importancia. Aquella ensoñación apocalíptica había pasado casi desapercibida por mi mente, como pasan otras tantas que pertenecen a la pura imaginación, que nunca se piensan en serio.
Ahora me invadía el vértigo sólo de pensar que aquello pudiera ocurrir realmente.
Primero, el silencio.
Ese tipo de silencio que antecede cualquier tragedia,
como el silencio que se produce justo antes de una despedida,
como el silencio que se produce justo antes de un beso.
Ese silencio que, con una oscura perversidad, anuncia la catástrofe.
Después empezaron los sonidos. Ruidos sordos, procedentes de la madera vieja y putrefacta que se queja, de grietas abriéndose en la pared, de los cimientos de un edificio temblando ante una carga que no puede soportar. Sonidos que retumbaban hasta lo más hondo de mi interior, una señal de que ya no había vuelta atrás.
Quizás sí me había dado cuenta de que aquello se me venía encima, pero presa del pánico y la cobardía intentaba actuar como si todo aquello sólo fuera una mala sensación, una mala jugada de mi inconsciente, momentánea y pasajera. Algo sin importancia de lo que reirme más adelante.
Pero el vértigo era real.
Tan real como la punzada que me atravesaba el pecho, como las pulsaciones fuertes y aceleradas que avisan que esta vez sí va en serio,
tan real como el nudo de mi garganta, que no me dejaba tragar saliva, ni tampoco gritar, sólo podía abrir los ojos y observar en silencio cómo iba ocurriendo poco a poco todo aquello que me causaba tanto dolor, que me sobrepasaba. Como una espectadora ante su propia tragedia, que no puede sino callar ante la imperturbabilidad del desastre, que no cede a ruegos ni a llantos.
Y entonces, ocurrió.
Todo empezó a tambalearse, y el temblor se hacía cada vez más intenso
...me descubrí pensando: "...no, no, ...eso no...".
El suelo se quebraba bajo mis pies...
"no, por favor, eso no!"
...los grandes bloques de piedra que habían parecido indestructibles apenas unos meses antes se fracturaban, se desgajaban, y todo lo seguros que me habían parecido en el pasado no era suficiente ya para que se mantuvieran en pie.
..."no, ¡eso no!..."
Todo mi mundo se derrumbó,
conmigo dentro.
Aunque seriamente herida, logré sobrevivir.
Completamente desorientada después del desastre, no sabía si realmente valía la pena seguir con vida. Me encontraba cubierta por entero del polvo que había provocado el derrumbamiento, como una fina y delicada película que permanecía sobre mí, hecha jirones, un negativo parcheado de lo que ya no existía adherido a mi piel.
miraba a mi alrededor...
y sólo veía ruinas.
Y al verlas, podía sentir en mi interior los fantasmas que en ellas habían quedado encerrados, como una parte de mí que, enterrada viva, se encontraba en pleno delirio, a punto de expirar.
Durante un tiempo quise aferrarme a esos fantasmas, intentando, sin saberlo, revivirlos.
Pero el delirio se alargó.
Y aunque lo había visto con mis ojos,
aunque mis pies habían sentido el temblor de la tierra que pisaban,
aunque había caído y me había golpeado gravemente cuando todo se vino abajo,
seguía negándome a creer que realmente todo aquello había sucedido.
Miraba mis fracturas, por todo el cuerpo sangraban mis heridas.
Pero no podía ser.
No podía ser que ya no quedara nada de todo cuanto una vez había construido, aquello que había habitado,
que había formado parte de mí.
Ahora eran sólo ruinas, fantasmas, el recuerdo de lo que fue.
Esa película de polvo que se fundió con mi piel.
¿Reconstrucción?
¿Cómo puedo reconstruir un terreno en el que todavía hay ruinas?
¿Cómo puedo habitar en un lugar que sigue lleno de fantasmas?
La experiencia podría ser, ciertamente, fantasmagórica. Ningún proyecto serio puedo llevar a cabo en este lugar,
aunque, eso sí... me planteo la recalificación.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Desgraciadamente muchas veces el sueño o sensación que describes se hace real.
ResponderEliminarAunque sobreentiendo (tal vez erroneamente) que haces una sutil referencia a los terremotos que últimamente han ido ocurriendo.
Hablando de gobiernos ningún proyecto por muy bonito que lo coloreen no deja de ser algo meramente político en muchos casos. O bien estrategias económicas.
¿Triste? Bienvenidos al planeta Tierra.